La propiedad privada

Aunque los textos que acompañan las sepulturas de los difuntos ricos son poco explicitos, no obstante hubo formulaciones y términos aproximados al concepto de "propiedad privada" tal como se entiende en nuestra cultura, por ejemplo los términos: dueño, señor, dependencia, intervención, idea de poder, fuerza procesal y ejecutora de la palabra...

El caso de Metjen, un funcionario de la IV Dinastía, época de Snefru, es útil como referente.

Este individuo era jefe de las explotaciones repartidas tanto en el Alto como en el Bajo Egipto, y con este título, se encontraba a la cabeza de un vasto dominio de 200 aruras (54,7 hectáreas) entre todas sus propiedades, de ellas recibía ingresos durante el tiempo que permaneció en el cargo que le encomendó el rey, además de otros ingresos familiares.

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Estas concesiones del rey significaba una gran distinción. Los principales bienes concedidos por el rey debían permanecer indivisibles y ser transmitidos de padres a hijos (pr-dt). Otra forma de concesión por parte del soberano serían las tierras adjudicadas a una persona en razón de un cargo, como es el caso de gobernador del nomo. Éstas volvían inmediata e íntegramente a la corona en caso de que otra persona fuera nombrada para dicho cargo en sustitución de la anterior.

Esta peculiaridad mencionada se debe entender en el proceso general de formación del Estado egipcio durante el Reino Antiguo.

Por supuesto, también existía la propiedad privada propiamente dicha. Quizás lo más parecido a lo que entendemos nosotros por "propiedad privada" sean los bienes afectados al culto funerario, éstos pueden ser de dos clases:
  • Los bienes raíces que los particulares adquieren, venden o transmiten en beneficio de su propio culto funerario, creando para ello unas sociedades agrícolas semejantes a lo que se conoce hoy como fundaciones, destinadas a suministrar ofrendas y a garantizar una renta al "sacerdote funerario", generalmente miembro de su familia, que debe asegurar este servicio en la capilla de su tumba.
  • La propia sepultura.